Hoy estoy un poco mohino.
Es ese momento en el que unas gotitas de nostalgia se mezclan con unos granitos de tristeza y tu realidad se va de vacaciones instalándote en otra que ni quieres, ni deseas, pero que está ahí, como agazapada esperando que algo pase.
Y lo cierto es que no hay un motivo evidente para la transición...., o si..., bueno, el caso es que, en mi circunstancia han sido unos libros de poesía que escribí entre los años 70-80, y que hoy he descubierto al hacer limpieza, cosa prosaica donde las haya.
Eran libros,o mejor libretas, llenas de esa candidez que caracteriza a los jóvenes, calculad que entonces tenía de 17 a 27 años, y se evidencia un cambio a medida que pasan los años, por desgracia un cambio hacia la realidad circundante que se enfrenta, con claras tendencias a la victoria, a la inocencia anterior.
He leido alguna de las poesías, y he recordado en parte, el tiempo no perdona, su significado, o lo que fué inspiración para mi en aquel momento, y es lo que me ha hecho entrar en la fase que os he descrito antes.
No se, quizás todos deberíamos recordar como éramos, qué pensábamos y que ideas teníamos en esa zona de la adolescencia perlada de emociones contradictorias y de dudas existenciales.
Yo ahora la estoy viviendo de nuevo en mis hijos, pero es muy diferente, y al encontrar esos escritos he visto que nada..., nada me la devolverá.
La realidad se impone de nuevo
Pero el pasado aún existe en el corazón.
lunes, 22 de febrero de 2010
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