Es curioso como pasa el tiempo.
Desde el 30 de Marzo que no me acercaba por aqui, y eso que es mi blog de descanso, y confesión.
Será porque no ha pasado nada en este tiempo...?, o porque ha pasado de todo y no he tenido tiempo para acercarme...?
Pues casi que la segunda opción. He estado en la cama con una lumbalgia extraordinariamente dolorosa que no me ha permitido hacer casi nada, he tenido que rehacer un libro para presentarlo a un concurso, he acabado el primer capítulo del tercer libro de mi trilogía, mis hijos están de exámenes finales....
En fin una cohorte de circunstancias que me han hecho abandonar lo que yo creía que iba a ser un relax casi diario.
Y eso me lleva a pensar...., por qué los humanos somos tan proclives a enredarnos en mil asuntos que nos quitan de la vista lo realmente importante?
La respuesta es tan subjetiva que casi da pena darla, pero creo que es porque nuestra vida es tan corta que queremos aprovecharla al máximo, y perdemos el bosque entre tanto árbol, nos dedicamos a todo lo que nos provoca la sensación de plenitud stressante y olvidamos que lo realmente vivo es la quietud, la paz, el compartir cosas con las personas que quieres.
Es como cuando queremos coger un autobús que se escapa, corremos y corremos aun a sabiendas que dentro de cuatro minutos pasará otro, y que esos cuatro minutos los podríamos emplear en leer, en hablar con quién te acompaña, si es que lo hace alguien, en contemplar el vacío...., no se, en cualquier cosa edificante. Pero no, corremos y corremos hasta que lo alcanzamos, y encima nos sentimos satisfechos.
Pobres de nosotros, todos necesitaríamos una cura de humildad en nuestro ego maniatado por convencionalismos
lunes, 3 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
