viernes, 5 de febrero de 2010

Hijos

Bien, supongo que muchos de los que tenemos hijos, hemos sufrido en nuestras mentes la insuficiente capacidad que desarrollan para hacer lo mas mínimo, y la acuciante imprevisibilidad de que hacen gala cuando necesitan algo con urgencia.

Viene esto a cuenta de que esta mañana he tenido un via crucis estructural con contubernio técnico incluido.

Me pongo en situación. Siete de la mañana, sueño atrasado, habitualmente llevo a mi hijo al colegio, desayuno leve y rápido, coche, puerta del colegio, "Oh cielos, me he olvidado una libreta importantisima, me la puedes traer antes de las diez", "vale", llegada a casa, búsqueda incesante e infructuosa de la mencionada libreta, encuentro inopinado de la misma,nuevo viaje al colegio, entrega en Secretaría, vuelta a casa con una cierta satisfacción, SMS, "Mira que el trabajo tal esté en la libreta, si no, está en la pantalla del ordenador", nueva búsqueda agitada, encuentro en el ordenador, fallo de una impresora, fallo de la segunda impresora, aleluya místico, la tercera con un sistema operativo distinto funciona, evidentemente corrección porque las páginas se han desaparejado, nuevo SMS, "donde estás", respuesta, "imprimiendo, ya voy", coche, Secretaría, "avisen a mi hijo, que este es el trabajo que necesita", vuelta a casa.

Y menos mal que esto solo pasa de uvas a peras, porque si no los comprimidos de Cafinitrina iban a ser parte diaria de mi menú .

Los que tengáis hijos me entenderéis, y supongo que los hijos de los anteriores os reiréis a carcajadas, pero llega un momento en que el oficio de padre se parece mas a una agencia de mensajería.

En fin, igual es lo normal, pero me cuesta creerlo.

Hasta pronto

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