Hoy diré dos cosas muy curiosas.
La primera se refiere al hecho de mi cambio de trabajo, bueno, no de trabajo sino de ubicación en el mismo.
El caso es que muchas personas me han felicitado por la decisión que tomé en su momento, pero me han dicho que están mas que molestas por el hecho de que la haya tomado.
Tras un ejercicio de introspección he caido en la cuenta de que tener amigos, y que estos te quieran es algo difícil, pero no imposible de conseguir.
He ejercido durante gran parte de mi vida la profesión de saber escuchar, y de no dar consejos interesados, sino mas bien pequeñas normas sin rango decisivo. Creo que eso me ha granjeado la amistad de bastantes personas, y supongo que el aspecto de cambiar de tesitura laboral les ha dolido, no por el hecho en si, sino por la conturbación inherente a mi pérdida, aunque sea momentánea.
Y la otra cosa que me ha sorprendido hoy ha sido el conocimiento de que hay personas que creen que aún soy válido para algo.
Me explico, resulta que tuvieron la idea de nombrarme director de una revista, cosa que habia sido durante varios años, pero en este caso era una revista a nivel nacional, vale, será online, pero a nivel nacional...o mas, y la cosa está en que yo creía que era un puesto nominal y sin responsabilidad ninguna, pero tras mis consejos editoriales aún hay alguien que los toma en serio y que cree que son importantes.
A ver, para mi lo son, pero no dejo de asombrarme de que aun se me tenga en cuenta.
Eso es algo que le pasa a mucha gente. De pronto se encuentran en situaciones inesperadas en las que tienen que rendir al 200 por ciento, y lo hacen, sin esperar nada, y cuando se reconoce su trabajo, no acaban de integrarlo, porque lo hacen por su propia satisfacción y sin esperar nada.
En fin, creo que por hoy ya he tonteado bastante, hasta otro día.
sábado, 13 de febrero de 2010
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