Es curioso ver como se desmoronan las ilusiones puestas en alguna cosa.
Falta tiempo para que llegue alguien y crea que todo está mal, y crea que con la bandera de la sacrosanta Comisión, se arreglará todo, y todo estará controlado.
Aún recuerdo las épocas en que las Comisiones se encargaban de controlar toda una serie de circunstancia, empresas y sectores de la vida pública con la pretensión de hacerlo todo mejor de como estaba. Y también recuerdo a esas mismas Comisiones, de lo que fuese, echando por tierra una labor sólida y estructurada para dirigir con mucho menos acierto lo que antes era libre.
Pues me temo que eso me va a pasar a mi.
Me amenaza la epicúrea Comisión de marras, y creo que no voy a pasar por ahí, uno ya está muy curtido para que venga alguien con pretensiones de crear una Comisión que fiscalice, vigile y programe, ya esta bien de recortes de libertad.
Soy Redactor Jefe de una revista que solo lleva dos números, y ya ha salido la idea de que una Comisión legisle, dirija y perpetue....lo que sea que tenga que hacer.
Pero creo que les va a salir mal, si no me dejan ser yo mismo, que escojan a otro que diga sí a todo, y que baile el agua de la susodicha Comisión, lo siento pero no estoy dispuesto a hipotecar mi libertad de opinión en mano de no se quién.
Se que hoy estoy guerrillero, pero habla por mi la tristeza de ver que siempre hay quién pone en tela de juicio una labor bien hecha, sin esperar a ver florecer los frutos que se han sembrado.
Será que soy así, qué le vamos a hacer
domingo, 14 de marzo de 2010
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